Resulta
Resulta que la vida te cambia de un segundo al otro, que un día acompañas a tu vieja a cuidar a tu abuelo y, después de pestañear, te llama tu hermano a las 11:15hs de un Jueves, en el que estás en una clínica de acompañante de tu viejo, para decirte que tu TODO, se fue, ya no esta, se murió, tu abuelo también.
Resulta que tenes que aprender a respirar por vos sola, a vivir sin tu base de seguridad, que te cargas, sin que nadie te lo pida ni exija, de miles de responsabilidades que no te corresponden y, aunque lo sepas, igual las colocas sobre tus hombros.
También resulta que vas demostrando, un poco a la vida, otro poco a vos misma, todo lo que has aprendido de quienes muy bien (y amorosamente) te enseñaron a seguir adelante, a pesar de los pesares, incluso el más grande.
Resulta que, como un toro, que no ve más que la muleta roja, te fijas la meta de egresarte y lo conseguis, con ayuda, en la tierra y en el cielo, pero LO LOGRAS.
Resulta también que no elegís de quien enamorarte, que te enamoras y te das cuanta un Miércoles por la madrugada después de soñar que la besas, el impulso de amar no lo paró ni el hecho de que sea mujer, ni de que sea 29 años mayor, ni que tenga pareja y familia, tampoco que sea tu profesora.
Resulta que, al ser tu primer enamoramiento, te das cuanta que el amor te atraviesa de esquina a esquina y no deja NADA sin tocar con su lujurioso afecto.
Resulta que, no querías hacer balance de fin de año pero, te encontrás escribiendo estas líneas, sola, casi igual que como cuando te duele el pecho de tanto llorar.
Resulta que estas orgullosa de ser quien sos, de haber vencido monstruos gigantes pero silenciosos, vestidos de bajo peso y preocupación. Orgullosa y feliz de las compañías que elegiste, que no te han dejado ni en los mejores ni en los peores momentos. Orgullosa de las recompensas de tantos esfuerzos y, sobre todo, orgullosa de haberte convertido (con las enseñanzas y la mano de la de arriba, y el de abajo) en la persona (y mujer) que sos.
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