Envidia
No suelo envidiar, siempre que miro al otro/a me digo a mi misma que porque lo/a envidiaría si tengo salud, a mis amigos/as y mi familia, yo no necesito nada más, además, tengo varios sueños cumplidos, ¿qué más pedir?.
Pero desde el 12 de Agosto que un poco envidio, envidio a esos/as a los/as que sus mamás les dicen palabras lindas en sus actos de colación, que los/as abrazan, que les cocinan, que les regalan con ilusión una boludez, que lavan y planchan ropa con más ganas que siempre porque son para sus hijos/as que no ven hace 2 semanas, que compran almendras con chocolate para las fiestas y las esconden para que nadie se las coma porque son sólo para ustedes...
Ahora que lo pienso bien no envidio a nadie, o mejor dicho, envidio a la Fati de hace 1 año, que tenía todo eso y, aunque sabía valorarlo, no sabía el poco tiempo que le quedaba para disfrutarlo.
Aquí la reflexión: disfrutemos de todo, sobre todo de nuestras madres y sus pequeños (aunque inmensos) detalles en lo cotidiano, que hoy estamos y mañana no sabemos!
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